No molesten, por favor...

No molesten, por favor...

viernes, 21 de enero de 2022

 Me gusta dibujar


yin-yang, caos y cosmos (bosquejo)

 
Tristeza y alegría


Dejo aquí algunos dibujos hechos por mí durante estos últimos meses. Son sencillos, bastante naif... y no gran cosa. Pero me encanta sentarme a dibujar y a colorear. 

Un saludo a todos


1.- Hechos en Málaga a finales de 2.021, para ilustrar algunos trabajos en esperanto.


Así veo yo a Gustavo Adolfo Bécquer y a su época
(dibujo al carboncillo)


Mi visión del Viaje al Centro de la Tierra ("Viaje a la imaginación")

Yo escribo, luego existo...

Para "El Gnomo" de G.A. Bécquer

El Doctor L.L. Zamenhof, creador del esperanto


Un sueño: lluvia, campo, música, esperanto...


Invierno

"Banderas" de: agua, amistad, bosque, cosmos, justicia-igualdad



Que permanezca la poesía (lo demás puede caer)

Que permanezca la poesía (versión  inicial)




Una de las historietas de unos personajes creados por mí 



2.- Los siguientes fueron hechos en unas vacaciones en Huesa (Jaén) en enero de 2.022

La siesta

En la fuente

Uvas y viñas

Yo, escribiendo (la verdad: yo soy más bajito...)

La chica de la guitarra

Borrador para "Mariposas"

Mariposas

Bodegón -a mi estilo- resumen de los últimos seis dibujos


3.- Dibujos posteriores (y actuales)

La muchacha y la autofoto

Cae ya la noche para todos

Y llegó la mañana...

Viendo pasar el tiempo

El verano y la fruta

El verano y la fruta (otra presentación)


Adonis y Afrodita durmiente



¿Vamos al agua?


La Musa de la Poesía


Yin-yang, caos y cosmos


Si tú me dices ven





Y hasta aquí llegó. Gracias 












 



































martes, 16 de febrero de 2021

 Nota: traigo aquí también este artículo que he publicado hoy en mi blog sobre el esperanto ("Esperantaj Pripensoj"). Con este artículo cierro los 2 blogs que aún mantenía abiertos. Cada cosa tiene su momento en la vida, y es bueno saber cerrar ciclos. Es la primera vez que publico algo sobre el esperanto en "Peccata Minuta Mea". Pero el artículo merece incluirse también aquí. Y es que es, probablemente, mi testamento ideológico. Gracias a todos.


21 DE FEBRERO: DÍA INTERNACIONAL DE LA LENGUA MATERNA

(Reflexiones en voz alta. Probablemente, mi testamento ideológico)



El esperanto en el edificio de "Un Mundo Mejor"

    Hace ya tiempo que pienso que la "historia de las civilizaciones" es, en gran medida, la historia de la barbarie y de la ignorancia: esclavitud, guerras, genocidios, adoración de deidades inexistentes, maltrato a la mujer, uso de supersticiones entre la población, negación y persecución de la verdad científica... Pese a todo, soy de los que creen que la humanidad avanza hacia el bien. En efecto, los ilustrados el Siglo XVIII empezaron a "disipar tinieblas y a cortar cadenas". Y desde entonces la comunidad humana avanza: superando lentamente injusticias muy dolorosas, con aprendizajes lentos, rectificando tarde, con traspiés y con pasos hacia atrás... Pero avanza. Estamos mejor que hace 200 años. Seguro. Pero, ¡ay!, ¡queda tanto por hacer! 

  En efecto, tras un largo proceso evolutivo está cada vez más aceptada la necesidad de avanzar hacia la justicia y hacia la armonía en el ámbito social y económico. De igual manera, es cada vez más evidente que los recursos medioambientales han de ser utilizados de manera racional y respetando la biodiversidad. Asimismo, va calando la idea de que solo los medios pacíficos valen para conseguir los objetivos que cada cual se proponga; que solo sin violencia se puede proponer y buscar "el bien", ya sea el bien individual o el colectivo. Todo esto va calando de manera muy, muy lenta. Y, en gran medida,  quizá solo en teoría. Y es cierto que lastres como el nacionalismo o el neoliberalismo dificultan el proceso. De acuerdo. Pero la humanidad avanza. Porque está claro que hoy día ya nadie defiende la esclavitud; y que hoy día ya nadie niega el derecho de todo el mundo a la salud y a la educación. Y porque ya son muy pocos los que defienden el uso de la fuerza y de la guerra para solucionar las diferencias. Afortunadamente, estas tendencias son ya imparables. Pero quedaría un cuarto pilar para construir este edificio al que llamaríamos "un mundo mejor": el pilar de la justicia cultural.

Muchos se sorprenderían de saber que la biblioteca de la Asociación Británica de Esperanto cuenta con más de 30.000 elementos (15.000 libros y el resto son revistas, discos, archivos digitales, etc)



   Es difícil calcularlo con precisión, pero en el mundo se hablan más de 6.000 idiomas y dialectos. La justicia cultural significa que cada individuo, cada pueblo, cada etnia, ha de tener derecho a utilizar su lengua materna en cada faceta de la vida. Es evidente que, por diversas razones, pueden también aprenderse otras lenguas y se puede acceder a otras culturas. Y si esto sucede de manera voluntaria es, de entrada, algo positivo. Pero los hablantes nativos de lenguas "grandes" viven siempre en ventaja cultural y social respecto a los hablantes nativos de lenguas "pequeñas". (Es cierto que puede suceder que una lengua sea "grande" en unos contextos y "pequeña" en otros. Pero ese no es el tema de este artículo). Es muy evidente que los hablantes de las lenguas numéricamente poderosas jugarán "el partido de la vida" siempre con ventaja. También en este ámbito -como en tantos otros- unos ejercerán de "amos", y otros harán el papel de "esclavos". Y una de las consecuencias más graves de todo esto es que las lenguas pequeñas tienden a desaparecer. Es, por tanto, una situación injusta desde el punto de salida. A partir de ahí, no es posible hablar en serio de "respeto a la diversidad cultural" ni de "igualdad de derechos". Ni siquiera se podría hablar de democracia.

   Por motivos complejos, ninguno de los problemas expuestos al principio (justicia socioeconómica, respeto al medio ambiente, soluciones pacíficas a los problemas) son fáciles de solucionar. Pero la "justicia cultural" sí que sería fácil: basta con potenciar y utilizar como lengua internacional -e interétnica- de comunicación un instrumento neutral, un instrumento que esté "al alcance de todos los bolsillos y de todas las inteligencias". Un instrumento diseñado por un científico con alma de poeta. Una lengua que recoge muchos elementos de lenguas "étnicas" ya existentes, pero que los racionaliza y los purifica, presentándose como algo nuevo que viene a jugar un papel que es imposible que las lenguas étnicas puedan jugar de manera decente. Una lengua usada y perfeccionada por una comunidad pequeña y ninguneada históricamente. Pero una comunidad más numerosa de lo que muchos puedan sospechar y que sabe muy bien que lo que está construyendo -ladrillo a ladrillo- es la base imprescindible para un mundo mejor. 

   Y aunque la mayoría de la población lo desconozca, ese instrumento ya existe desde finales del siglo XIX, y se llama Esperanto. La enseñanza y el uso del esperanto no solo aportaría una solución justa en la comunicación y en la difusión de la cultura a nivel "global", sino que ayudaría mucho también a superar los atávicos y permanentes conflictos entre comunidades vecinas por imponer su lengua en situaciones de coexistencia. El ideario de esta lengua se resumiría en algo así como: "Para cada pueblo, su idioma y su cultura. Para todos -como una especie de punto de (re)unión-, el esperanto".* 

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  * Y es que esto va mucho más allá de solucionar los problemas de comunicación (para eso ya está el Globish o los diccionarios y los traductores; incluso podríamos entendernos mediante gestos); y también va mucho más allá de establecer soluciones justas y pacíficas entre los pueblos ("bastaría" con declarar oficiales las 6.000 lenguas del mundo y firmar y cumplir un tratado de desarme multilateral). Porque el esperanto consigue que quienes se animan a aprenderlo experimenten pronto el sentimiento de que, con independencia del origen geográfico, de la condición social y de los gustos e ideas de cada persona, hay algo -casi indefinible- que sirve de punto de encuentro para todo el que quiera formar parte de esa aventura cultural que se llama esperanto. Y ese "algo indefinible" yo lo identificaría con el amor, entendido en sentido amplio. Decía la profesora Esther Schor -de la Univesidad de Princeton- que son muchas las razones que pueden llevar a una persona a aprender esperanto; pero que siempre aparece una constante: el amor (amor a la humanidad, a la justicia, a la belleza...) Estoy muy seguro de que ningún acuerdo comercial ni político ni social, ni ninguna religión ni ninguna asociación deportiva podrán conseguir nunca llegar tan lejos. 

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 Desgraciadamente, el movimiento esperantista no puede hacer más de lo que hace. Son las instituciones internacionales y las autoridades educativas las que tienen que dar los pasos necesarios. Para eso es necesario empezar a derribar los prejuicios que ya el doctor Zamenhof sabía que se iban a levantar contra el esperanto (prejuicios que muchos otros intelectuales -como Claude Piron o Umberto Eco- han establecido como la causa principal del lento avance del esperanto). En este sentido, merecen destacarse las actitudes positivas de la Unesco y del gobierno chino en su apoyo reciente a la causa del esperantismo.

  Feliz Día Internacional de la Lengua Materna. Feliz avance hacia un mundo mejor.


                                                 Cartel de 2021 en esperanto

Cartel en español de la Unesco de años anteriores

Cartel de 2021 en español

Cartel de 2021 en árabe

"Paz por medio del esperanto"
 


Desde 2017 la Unesco publica su revista oficial también en esperanto

 
Libro publicado recientemente (en edición bilingüe chino-esperanto) con motivo de los 70 años de la creación de la Unesco
 

El valor didáctico del esperanto merece tratamiento aparte










 






martes, 23 de junio de 2020

EL COVID-19 Y EL NECESARIO NUEVO ORDEN DE LAS COSAS


   Se cumplen ahora 3 meses desde el artículo en el que daba mi opinión acerca del impacto que el coronavirus podía tener sobre el mundo. Siendo yo un casi perfecto lego en la materia médica, lo único que podía recoger no eran más que un puñado de generalidades, tratando de hacer ver que este desastre debía ser aprovechado en sentido positivo para crear un mundo más solidario y más pacífico.

   Desgraciadamente, sigo teniendo escasísimos conocimientos en medicina y en epidemiología. Pero en mi faceta de observador de la realidad no puedo sino seguir constatando que, más allá de toda esta tragedia sanitaria y humana, el ser humano -si es que quiere seguir autodefiniéndose como "sapiens"- ha de abandonar para siempre "verdades intocables" que ha ido construyendo durante milenios. 

   Desgraciadamente, quienes saben de medicina auguran todavía un largo sufrimiento para la humanidad. Aquellos que dirigen el mundo deben aprovechar para sentar las bases de un nuevo orden de las cosas. Dado que el ser humano no había previsto ningún "Plan B" para cuando llegase algo así, es el momento de hacerlo ahora.

   Quienes me conocen saben que simpatizo con alguna forma de anarquismo. Y que soy agnóstico. Y que, aunque desde un punto de vista jurídico-político soy ciudadano del Reino de España, emocionalmente soy un perenne "ciudadano del mundo", a la vez que un hijo de las calles que me vieron jugar siendo niño, especialmente las calles del pueblo de mis padres. Pero soy consciente de que cada individuo puede -debe- pensar a su manera y ser distinto a mí. Y que para que la convivencia sea posible, todos hemos de dejar de lado gran parte de nuestras ideas y de nuestros deseos. El mundo no se puede construir en medio de una lucha de "unos contra otros". Son necesarios puntos de encuentro y tener muy claro que "cooperar es siempre mejor que competir".


  El COVID-19 es una pandemia que, al igual que cualquier otra pandemia, tiene el "efecto colateral" de igualar en gran medida a los habitantes de cualquier lugar donde golpee. Cierto es que los más "pudientes" económicamente pueden seguramente "escapar" a sus efectos con más facilidad. Pero tampoco es una garantía. Hemos podido ver que personas de alto nivel político, económico o social, se han visto también afectadas. Por tanto, está claro que a la hora de la enfermedad y de la muerte, la democracia se pone en práctica de manera efectiva. Sin titubeos. Sin privilegios. 

   En efecto, el virus no se detiene ante ninguna frontera, ya sea provincial o estatal; ni se detiene ante ninguna puerta; ni ante ninguna cuenta corriente. Todo lo que el "homo sapiens"(¿?) ha construido concienzudamente durante milenios se viene abajo. Y, aunque muchos tardarán en aceptarlo, el capitalismo tiene los días contados. La competitividad y el "crecimiento continuo" son ya inasumibles. El turismo de masas no volverá. La iniciativa privada no puede salir de este pozo. El poco trabajo que quede hay que repartirlo. El dinero (ese invento contraproducente que, a la hora de la verdad, no es más que un papel o un metal que no sirve para nada) ha de tener otra utilidad distinta. Como conclusión, habría que decir que los poderes públicos, en tanto que representantes del interés general, han de asumir un papel protagonista en la nueva estructuración social. No cabe otra.

   Pero, ¿qué vendrá ahora? Evidentemente, yo no lo sé. Pero desde aquí quiero exhortar a quienes dirigen los destinos del mundo para que comprendan que hay cosas que no se pueden permitir por más tiempo. Las discriminaciones por razón de raza, sexo, nacionalidad, origen social y tantas otras, han de ser descartadas para siempre. Los recursos del planeta son para su uso equilibrado entre todos sus habitantes. Sé muy bien que no es tarea nada fácil proceder a un uso justo y equitativo de los recursos; pero tan inaceptable ha de ser (jurídica y éticamente) la figura del millonario -por más "benefactor" y "filántropo" que pueda ser- como la del mendigo que duerme en la calle. Los recursos naturales son para hacer un uso racional de ellos y no para entregarlos a la avaricia de determinadas empresas e individuos que buscan solo su interés particular. 


  Y termino. Y lo hago copiando las palabras de 3 textos (los dos primeros tiene un carácter jurídico-político y el tercero es religioso) que no son nada sospechosos de ser "anarquistas" ni de ser "antisistema". Aquellas personas que critican que determinados gobiernos den ayudas a los más necesitados; aquellos que en mi país -España- aseguran defender la "constitución" por encima de todo; aquellos que todavía ligan la religión a una forma de salvación "personal" y la utilizan como arma contra alguna forma de "comunismo", por favor, que lean estos tres textos. Porque es necesario llegar a un punto de encuentro entre los distintos grupos ideológicos que existen. Y si yo, un anarquista antisistema, puede firmar como aceptables y necesarios el contenido de los párrafos que siguen, seguro que otros, ideológicamente mucho más "moderados" y "centrados" que yo, podrán también hacerlo.

Veamos esos textos:

1.- "España se constituye como un Estado social y democrático de derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político" (art. 1 de la CE de 1978)

2.- "Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y en derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros" (art. 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos)

3.- "Porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; fui forastero y me recogisteis; estuve desnudo y me cubristeis... De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis."(Mateo, 25, 35-40).






    

martes, 24 de marzo de 2020

REFLEXIONES AL HILO DEL CORONAVIRUS

   Hacía ya tiempo que no escribía en este blog. Pensé incluso en no añadir ningún artículo más. Pero con la crisis global producida por el coronavirus -siendo más precisos, por el COVID-19- y, tras observar durante un par de meses las reacciones de ciudadanos, gobiernos, profesionales de la salud, corrientes de opinión, etc, voy sacando algunas conclusiones que me gustaría poner por escrito. Y lo hago sabiendo que es probable que "lo peor esté todavía por llegar" y que, por tanto, muchas de estas reflexiones podrían parecer descabelladas según vayan sucediéndose las próximas fases de la pandemia.

   Yo nací en España en 1965; es decir, nací en un país "del norte" que se encontraba "en vías de desarrollo". Con esto quiero decir que no he pasado hambre y que, además, he tenido la suerte de no verme en medio de ningún conflicto armado. Cierto que he visto llegar y pasar un buen puñado de "crisis económicas" y que he seguido por los medios de comunicación un número excesivo (siempre es excesivo) de conflictos armados que se desarrollaban en distintos puntos del planeta. Pero nunca he visto nada como la alarma y la lucha actual del mundo ante el COVID-19. Y, al igual que hacen casi todos los ciudadanos, observo con interés la evolución de los acontecimientos. 



   Sin perjuicio de dar todo mi apoyo y cumplir las medidas tomadas por las autoridades, sigo pensando que la cobertura mediática que, desde su inicio, está recibiendo el coronavirus es excesiva para el grado de prevalencia que muestra la enfermedad. Por más que sean cifras altas -y muy preocupantes- las de los afectados y muertos, siguen siendo muy bajas en comparación con las cifras que ocasionan habitualmente otras enfermedades infecciosas (tuberculosis, malaria, gripe común) y los conflictos armados en el mundo. Y, sin embargo, el tiempo dedicado a estas otras "plagas" es 100 veces menor. ¿Por qué sucede esto? No lo sé. Quizá algún día pueda alguien explicármelo, aunque el hecho de que la pandemia afecte en gran medida a los países "ricos" sin duda influye en la importancia que se le está dando.

   Pero no es ese el objetivo de este artículo. Porque lo que intento con estas líneas es poner por escrito lo que voy observando en relación a las tendencias que se van produciendo en distintos aspectos: políticos, económicos, sociales, medioambientales, ideológicos e incluso éticos. Y es que podría ser que estuviéramos creando las bases para "un mundo mejor". Y puede que esas bases sean sólidas, sin derogación posterior de los avances adquiridos, como desgraciadamente ha ocurrido en estas últimas décadas con muchos derechos sociales. 

   Es decir, lo que no consiguieron los filósofos, las revoluciones, el movimiento obrero, las décadas de comunismo real, las guerras (mundiales y locales, "frías" y "calientes"), las diversas "crisis del petroleo", las frecuentes "caídas de las bolsas", el cambio climático y otras muchas enfermedades en forma de pandemias, puede que lo consiga la reacción global ante el coronavirus. Me explico.

     Trataré de ser breve y me limitaré solamente a 3 aspectos. Y así, entiendo que son realidades objetivamente constatables las siguientes:

1.- La caída en el crecimiento económico está permitiendo observar una mejoría notable en el medio ambiente del planeta. Es decir, es evidente que una caída de la producción y del consumo mejorará las condiciones medioambientales. Por otra parte, la mayoría de los ciudadanos de los países ricos empiezan a darse cuenta de que se puede vivir perfectamente sin necesidad de consumir tanto. ¿Nos acordaremos de esto cuando pase la crisis...?

      


2.- Los poderes públicos, los estados, por medio de las autoridades políticas que gestionan el interés general, son -y serán- los encargados de tomar las medidas que vayan siendo  necesarias en cada momento. No se está escatimando en gastos. Se ha establecido una "economía de guerra": todo estará al servicio del bien común y todos han de colaborar. Sin fisuras. Todo esto puede verse en medidas tan fuertes de planificación económica como las tomadas por gobiernos declaradamente "neoliberales" como los de EEUU y Alemania. (En este último caso, incluso se ha renunciado ya a la sacrosanta idea del "déficit cero". Ahí es nada.)

   Es más, cuando dentro de un tiempo pase la crisis sanitaria, las economías del mundo van a quedar tan tocadas que solo las inversiones públicas y la planificación económica podrán hacer frente al desastre. A tal efecto, los bancos centrales inyectarán a la economía cuando dinero haga falta, el cual se destinará a los sectores que se consideren más necesarios. Y el destino y la gestión de ese dinero habrán de ser controlados por el estado. Habrá de darse cobertura social a todos los nuevos desempleados. E incluso, por fin, es posible que se aborde la posibilidad de repartir de alguna  manera el trabajo. Y también es probable que se hable de extender el "trabajo desde casa" en la medida de lo posible. Veremos qué pasa en ese futuro.


  Es evidente que el coronavirus ha llegado en un momento en el que el capitalismo se encontraba en un callejón sin salida, al borde de una nueva -y quizá definitiva- recesión. Es, pues, muy conveniente replantearse qué sentido tiene que unos pocos acumulen gran parte de la riqueza y por qué se ha de permitir que existan los "millonarios", en un mundo en el que los recursos son limitados y la población no para de crecer. En en este sentido, creo -y espero- que el dinero habrá de tener una función distinta a la que todos conocemos y padecemos, en ese proceso histórico repetitivo en el que ha acabado siempre acumulado en manos de unos pocos.

  De esta forma, espero que la mayoría de la ciudadanía empiece a aceptar que el interés de la colectividad ha de estar siempre por encima del beneficio individual. Es decir, se pondrá en práctica alguna forma de "socialismo". Cierto que se llamará de otra forma, que se acuñará otro término para nombrarlo (con palabras cercanas a las ideas de "solidaridad, "fraternidad social", "colaboración", "cooperación"...). Cierto que tendrá otra simbología. Pero será algo en la línea del socialismo. La "mano invisible" de  la que  hablaba Adam Smith no tiene capacidad para remontar esta situación. 

3.- El Secretario general de la ONU, Antonio Guterres, ha pedido un "alto el fuego general" en los diversos conflictos armados que asolan nuestro planeta. Se trata de "unificar esfuerzos" para luchar contra la actual pandemia, que ha de ser considerada como el verdadero enemigo que tiene hoy la humanidad. En su comunicado, se aclara que la pausa en los combates "ayudará a crear corredores para suministrar ayuda vital, abrirá oportunidades para la diplomacia y permitirá llevar esperanza a los lugares más vulnerables al COVID-19". 

   Las palabras del Secretario General de la ONU suenan a gloria bendita a los oídos de un terco pacifista como yo. Quizá muchos empiecen a ver que ningún conflicto armado puede traer la paz, que los problemas solo se solucionan llegando a acuerdos y que los grandes -y casi únicos- beneficiarios de una guerra son los fabricantes y vendedores de armas.


  Para terminar, he de aclarar que quien suscribe estas líneas no explica la realidad y el comportamiento de los individuos y de las colectividades en base a "ciencias" tales como la filosofía, la política, la religión o el derecho positivo. No creo en "buenos y malos" ni en que los "ajustes de cuentas" sirvan para nada. Porque para mí todo tiene una explicación -y una solución- científica. Es decir, son la biología, la química y las teorías del aprendizaje (y del "desaprendizaje") las ciencias que explican el comportamiento. Naturalmente, eso no quita que todo haya de encauzarse, en la práctica, mediante la elaboración de planes sociales y de leyes aprobadas por los representantes políticos. Por supuesto. Pero quería aclarar dónde me sitúo ideológicamente: me sitúo al lado de la explicación científica de  la realidad, al lado de la racionalidad. 

   Aquí lo dejo. Quizá soy demasiado optimista. Ya se verá. Pero tengo esperanza en que la tragedia del coronavirus permita abrir algunas puertas a nuevas visiones de la realidad y a un mundo mejor.





   

   

miércoles, 7 de marzo de 2018

     CON OCASIÓN DEL "DÍA DE LA MUJER"

 Hoy es 8 de marzo. Son las 7 y 40 minutos. Me siento en el ordenador. Me dispongo a publicar en mi perfil de Facebook una breve reflexión de dos o tres líneas con ocasión de este nuevo Día Internacional de la Mujer. Pero pronto me doy cuenta de que necesito un poco más de espacio. Porque son varias las reflexiones que quiero hacer. Trataré de ser breve. Lo haré de manera esquemática.

1.- La naturaleza ha querido que todos seamos distintos. Pero la razón y la justicia exigen que todos seamos iguales en derechos. Y en el largo camino por lograr esa igualdad de derechos, es aconsejable que determinados individuos y determinados colectivos se beneficien, al menos de manera temporal, de una discriminación positiva.

2.- No estamos ante una lucha de hombres contra mujeres. Porque lo cierto es que hay muchos hombres que apoyan la lucha de las mujeres en la defensa de sus derechos. Y hay también muchas mujeres que, debido a razones psicológicas y culturales, de manera consciente o inconsciente, colaboran en la represión del avance de la mujer.

3.- Son muchos los enemigos que las mujeres han encontrado y encuentran a lo largo del  camino. Desde el principio de los tiempos. Y es triste constatar que, incluso hoy, en países aparentemente civilizados como los que forman parte de la Unión Europea, entre los grandes "enemigos" de los derechos de la mujer se encuentran los siguientes: los legisladores, los jueces y magistrados, los fiscales, los dirigentes religiosos y los dirigentes culturales. No todos y no siempre. Pero sí muchos de ellos y muchas veces.

4.- Algunos hombres (y algunas mujeres) se han rasgado estos días las vestiduras ante la idea de una "huelga" en el día de hoy. Esta huelga está prevista en más de 40 países de todo el mundo. Mi opinión es que, puestos a ser justos y puestos a intentar poner fin a esta vergüenza que yo llamo maltrato a la mujer, la huelga debería durar 20 años. Y me quedo corto. Quizá algunos, por fin, se enterarían de qué va esto.




5.- Insisto en que todos somos diferentes (afortunadamente) y que la igualdad no hay que buscarla de manera obsesiva, sino con todos los matices que exige la sabiduría y el equilibrio. Pero, desde luego, una sociedad no puede autoproclamarse "civilizada" mientras los maltratadores siguen en la calle y mientras las mujeres ganan un 20 o un 30% menos por hacer el mismo trabajo que sus compañeros.  Por no hablar de la explotación sexual y del acoso laboral. Y de muchas otras vejaciones, ante las que el legislador parece "mirar para otro lado". 

6.- Es evidente que el movimiento feminista puede incurrir (y de hecho incurre a veces) en contradicciones y excesos. Esto le ocurre a todos los movimientos políticos y culturales. Porque toda creación humana es, por definición, imperfecta. Y porque la realidad es muchas veces muy compleja. Pero no por ello le falta la razón en sus planteamientos y en sus exigencias. Desde luego, cuenta con todo mi apoyo. Porque aquí queda mucho por mejorar. Y no es de recibo hacer como que "aquí no pasa nada" y que todo el ideario feminista es sólo una "exageración". Aquí pasan muchas cosas y hay que solucionarlas. Y ya. 

    Lo dicho. Me sumo al espíritu reivindicativo de este 8  de marzo. No puede ser de otra manera.

lunes, 1 de mayo de 2017

   SOBRE EL "PRIMERO DE MAYO"

   Hoy es el día 1 de mayo. Lo podemos poner en mayúsculas y decir que el Primero de Mayo es el  Día Internacional del Trabajo en casi todo el mundo. Ni que decir tiene que me sumo al carácter reivindicativo de las peticiones para la mejora de las condiciones laborales y de vida  de los trabajadores de todo el mundo. Por supuesto. Entre otras razones, porque para la gran mayoría de los trabajadores del mundo, su único derecho es que hoy sea fiesta. Y algunos no tiene ni eso. Pero dicho esto, he de añadir algo más. 

    Es evidente que las ideologías tradicionales no sirven para avanzar hacia un mundo mejor. Ni siquiera las que se autodenominan "de izquierdas". Es como si la ceguera se hubiera apoderado de todo el planeta. Hasta la izquierda defiende lo mismo que la derecha. La consecuencia es la perpetuación de la esclavitud y del esclavismo. Y no sólo entre la clase trabajadora. También los "autónomos" son esclavos. E incluso los empresarios son esclavos de un sistema que les obliga a estar siempre compitiendo contra todos los demás. 


  En efecto, nadie pone en tela de juicio nada: Todos dicen sí al nacionalismo, a las fronteras, al armamentismo. Todos dicen sí a la competitividad, a la propiedad privada, al dinero como instrumento imprescindible en las relaciones sociales. Todos dicen sí al individualismo y al triunfo personal . Todos dicen sí al crecimiento continuo, a la producción sin límite, al más, más y siempre más. Como mucho, los partidos más "progres" defienden que se den subvenciones (siempre en dinero) a los más desfavorecidos. Pero no se pone en tela de juicio nada. 

     El resultado es el que vemos a diario en los noticieros: miseria, esclavitud y atrocidades aquí y allí. Sólo la obra de los poetas y de los artistas y la belleza que la naturaleza nos ofrece impiden que la sensibilidad se suicide. La inteligencia colectiva está en el cubo de la basura. La razón y el raciocinio han sido  fusiladas en el paredón  de la ignominia. La necedad y la estulticia al poder. Y así, hasta que todo reviente. El día de Navidad se celebra una fiesta y el día 1 de mayo otra. Y aquí no ha pasado nada.

    El que estas líneas suscribe tiene muchos defectos. Pero tiene al menos una virtud: la del optimismo. En efecto, ya hace décadas que nuevos movimientos sociales y éticos sientan las bases de un mundo nuevo. Apenas se notan, pero están ahí. Y triunfarán. Porque una de las principales razones que animan a luchar por la existencia es tener claro que la razón vencerá a la ceguera y que la belleza vencerá a la crueldad. Un mundo en el que frente a la fuerza se usa la razón, frente a la ignorancia se opone el conocimiento y en el que frente a las  fronteras se coloca la fraternidad. Un mundo donde todos saben que cooperar es mejor que competir. Un mundo en el que ni siquiera se necesita el dinero, porque se sabe que en un mundo regido por la sabiduría, el dinero no es más que un papel que no sirve para nada. 

  Feliz día festivo a todos.

jueves, 6 de abril de 2017

    SOBRE LAS "LEYES DE LA GUERRA"

   En los distintos noticieros del día de hoy en España se han repetido varias veces tres noticias. Por un lado, la conmoción que ha causado el uso de armas químicas en Siria,  hasta el punto de que el Consejo de Seguridad de la ONU se ha reunido con carácter de urgencia. Por otro lado, el caso de un bombero de Bilbao que se ha negado a ayudar al embarque de armamento destinado a Arabia Saudita, alegando motivos morales, toda vez que él era consciente de que esas armas iban a servir para causar muertes civiles en Yemen. Finalmente, ha habido un par de menciones a la falta de ayuda a los refugiados que huyen de los conflictos de sus países de origen.

 Como es habitual en estos casos, distintas organizaciones humanitarias y de apoyo a los derechos humanos han manifestado su preocupación. Todo esto está muy bien. Pero vamos a ver si aclaramos algunas cosas, porque algunos siguen sin enterarse. 

1.- Las armas químicas matan. Y son una aberración y una salvajada. No hay duda. Pero también matan las armas convencionales. Como también es obvio que las armas nucleares también matan. De hecho, el 99% de las víctimas de los conflictos armados las causan  las armas convencionales. Sin embargo, no ha sido hasta hoy, cuando el uso de armamento químico ha causado varios decenas de muertos, cuando algunas organizaciones finalmente han hablado. Parece que los otros miles de muertos no tienen importancia. Se consideran quizá como simples "daños colaterales" de conflictos "inevitables". (¿De verdad son "inevitables"? Ese es otro tema que da para otro artículo).

2.- Las armas que se venden a Arabia Saudita matan civiles. No hay duda. Pero también matan civiles las que se venden a Filipinas, a Nigeria y a Perú. Y a todos los demás países del mundo. Y también las que se venden a grupos "insurgentes" y terroristas. Todas las armas sirven sólo para una cosa: para matar y destruir. A civiles y a no civiles. 

3.- Los refugiados necesitan ayuda. No hay duda. Pero también necesitan ayuda los millones de seres indefensos que no han podido salir de sus países y que cada día ven cómo se descargan  sobre ellos miles de proyectiles y de bombas de todo tipo. 

    Señores dirigentes de las organizaciones humanitarias, de las ONG, de las asociaciones de derechos humanos, de partidos políticos "progresistas" y no progresistas, señores periodistas, señores ciudadanos en general: A ver si abren los ojos de una vez. ¿O es que no tienen ustedes capacidad para ver más allá de sus narices? Ya está bien de hablar de las "leyes de la guerra", porque dan ganas de reír. Esas que prohíben bombardear un hospital o atacar durante la "hora de la siesta", pero que legitiman ametrallar al "enemigo", siempre que se haga de acuerdo con el articulado del convenio en vigor. Esas que prohíben usar no sé qué tipo de gas tóxico, pero que no impiden lanzar miles de misiles sobre todo tipo de seres humanos hasta masacrarlos. 

   Los convenios de Ginebra sobre prisioneros y heridos de guerra, los distintos protocolos (también de Ginebra) sobre armas químicas y todas las demás "leyes de la guerra" no son más que una estupidez propia de la estulticia del ser humano, que pone el grito en el cielo porque se ha violado tal o cual artículo, pero que ve con normalidad cómo se descargan miles de bombas sobre poblaciones inocentes, siempre y cuando se haga de acuerdo con las "leyes de la guerra"...
  
    Algunos dirán que digo tonterías. Que soy un inadaptado. Porque todo el mundo sabe que vender tres gramos de marihuana es un delito. Pero fabricar y vender armas es un negocio perfectamente legal...Y las leyes hay que respetarlas...