No molesten, por favor...

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lunes, 21 de diciembre de 2015

   AL HILO DE LAS ELECCIONES GENERALES DE AYER

  Ayer (20/12/2015) se celebraron elecciones generales en España. Todos conocemos ya los resultados. Estos acontecimientos ocurren delante de mí, pero normalmente yo soy un simple espectador. He votado 3 veces en 32 años. No suelo tomar partido por nadie. Soy un antisistema declarado y no voto a partidos como Podemos porque me parecen un partido conservador. Los demás me parecen ultraconservadores. No obstante, reconozco  mis simpatías por Ada Colau.

   Con la introducción que acabo de hacer lo único que quiero decir  es que puedo opinar de la política española (y la de otros países) desde la objetividad. Igual que un hincha del Villarreal puede opinar con objetividad de un partido de octavos de final de la Copa del Rey entre el Deportivo de la Coruña y el Numancia: no tiene ningún interés directo ni indirecto en que gane ni uno ni otro.

  ¿A qué viene todo esto? Esta mañana, en el trabajo, ha surgido el tema de las elecciones. Yo casi nunca hablo de política. Pero mis compañeros saben de mi neutralidad en el "campo de  batalla" de la política española del día a día. Y mis compañeros me han preguntado. Eran preguntas objetivas, que recogían dudas sobre el funcionamiento del sistema. He tratado de resolver esas dudas.(A la vez, tendré que desmontar algunos "mitos " que, por más que sean creencias muy generalizadas, son en realidad erróneos).

  Este blog, en principio, no tiene una finalidad didáctica. Pero, por una vez, lo utilizaré para aclarar dudas muy extendidas sobre el sistema electoral español. Y es que me han preguntado estas dudas muchísimas veces en mi vida. He decidido exponer, brevemente,  las respuestas por escrito. Así, cuando me vuelvan a preguntar, les daré el enlace de este blog y me ahorraré la explicación.

1.- No se puede hablar de sistema electoral "justo" cuando a unos partidos les cuesta un escaño en el Congreso 50 mil o 60 mil votos (PNV, PP, PSOE) y a otros les cuesta  450.000 (Izquierda Unida, hoy UP). Hablar de la igualdad de los electores, y de la máxima "un hombre, un voto" es una broma.

2.- El legislador decidió, en 1977, que el territorio español, a efectos electorales, se iba a dividir en "circunscripciones", las cuales coincidirían con las provincias. La Ley electoral de 1985 mantiene el sistema. Este es, sin duda, el motivo principal que genera la iniquidad que contemplamos una y otra vez en cada noche electoral. Prosigo y luego aclaro esto.

3.- Dentro de cada provincia, el reparto de los escaños en base a los votos que se  han obtenido por cada partido se hace mediante un sistema proporcional "corregido" que se conoce como "Ley D'Hondt". Este sistema no es, en sí, especialmente injusto. Se puede incluso aceptar como razonable. No es tan equitativo como la proporcionalidad estricta que se usa en Italia (que genera parlamentos  muy atomizados en multitud de grupos parlamentarios). Pero, desde luego, es mucho más equilibrado y justo que el demencial sistema mayoritario que se usa en países como Gran Bretaña. (En el sistema mayoritario, la lista más votada en cada circunscripción obtiene TODOS los escaños que hay en juego en esa circunscripción. Los partidos que hayan quedado en segundo o tercer lugar se quedan sin nada. Votos a la basura...)

4.-No voy a explicar aquí la ley D'Hondt. Sería muy largo. Adjunto este enlace. En todo caso, si alguien tiene dudas, que no dude en consultarme. Trataré de resolverlas.

5.- Lo que sí me interesa resaltar es que la injusticia viene porque los restos que quedan sin conseguir escaños ,"se tiran a la basura". No de una manera tan brutal como en el sistema mayoritario británico que expuse arriba. Pero sí de una manera que distorsiona la voluntad popular. Porque puede darse el caso de que un partido que obtenga en cada provincia (= circunscripción) un número moderado de votos  pero que no son suficientes par alcanzar un escaño, se quede al final sin escaños o bien muy infrarrepresentado. Sumando todos los votos que se pierden en cada provincia pueden llegarse a cifras en torno a 800.000 o 1000.000 de votos en todo el territorio nacional... y no obtener ni un solo escaño.

6.- En contra de lo que mucha gente opina, el sistema no beneficia a los partidos nacionalistas. Tampoco les perjudica. Beneficia a los grandes partidos. Porque la ley actual trata de facilitar grandes mayorías que puedan formar gobiernos con facilidad. Y así, ocurre con frecuencia que un partido que obtiene el 40% de los votos (o incluso menos) consigue la mayoría absoluta. 
7.- Tampoco beneficia a las provincias más pobladas. Más bien las perjudica. Es normal que Madrid o Barcelona elijan 30 o 35 diputados y las provincias menos pobladas (Soria, Guadalajara, etc) elijan 3 o 4. Claro que es normal. Sería absurdo  que todas las provincias eligieran el mismo número de diputados. (En las elecciones al Senado sí ocurre así. Pero ese es otro tema). Pero es que incluso así, estas provincias "poco pobladas" están sobrerrepresentadas. Aunque parezca mentira.

8.- En la práctica, Izquierda Unida siempre es la principal damnificada. Pero igual le ocurre a UPyD. Y a partidos que a mí me resultan simpáticos, como los de defensa de los animales. Yo creo que todos ellos merecerían al menos un escaño. Sería interesante escuchar su voz en el Parlamento. Porque para eso han sacado cientos de miles de votos repartidos por todo el país.

9.- ¿Solución? Pues muy sencilla.

 a) O bien se eliminan las circunscripciones electorales provinciales y se considera a todo el territorio que se convoca a las urnas como una única circunscripción. Así ocurre en las elecciones al Parlamento Europeo, en las que toda España es una única circunscripción electoral.
b) O bien, aunque se mantengan las circunscripciones provinciales, se reserva un número de escaños a nivel estatal (por ejemplo entre 12 y 15) para repartirlos proporcionalmente entre todos aquellos "votos perdidos" en las adjudicaciones provinciales de escaños.

10.- ¿Por qué esto no se corrige nunca? Pues porque el sistema favorece a los dos o tres partidos más votados. Que son precisamente los que pueden iniciar y llevar a cabo la reforma. Y aunque todos admiten que hay que mejorar el sistema electoral, nunca les parece una necesidad prioritaria. Pero yo creo que sí lo es. Porque, tal y como está, el parlamento elegido no es de verdad democrático. Porque cientos de miles o incluso a veces millones de votos quedan sin un solo representante.

  Dejando este asunto y comentado los resultados de ayer, esta mañana surgieron en la oficina otras preguntas. En el sistema político y electoral  español los ciudadanos no elegimos al presidente del gobierno. Elegimos a los miembros del Parlamento. Y son los miembros del Parlamento los que eligen al presidente. Y este, a su vez, elegirá a los ministros. Las preguntas son :

a) ¿Habrá gobierno? Sí. Yo creo que lo habrá. Mariano Rajoy será elegido presidente. No en la primera votación, donde necesitaría una mayoría absoluta que le es imposible conseguir (salvo que los diputados se tomen pastillas alucinógenas o esnifen cocaína el día de la votación). Pero sí en la segunda o tercera votación. Para ello, el PSOE se abstendrá. De no hacerlo así, se provocarían unas nuevas elecciones. Y el PSOE no querrá cargar con la culpa de haber provocado esa situación.

b) ¿La legislatura será larga? Muy probablemente no durará más de 2 años. Habrá gobierno, pero le va a ser muy difícil legislar casi nada. Como mucho aprobará las leyes de presupuestos un par de años. Pero poco más.

c) ¿Qué pasará después? No lo sé. Yo no soy adivino. Sólo sé que a nivel socioeconómico nada cambiará. Porque la democracia burguesa está hecha para eso. Para que nada cambie. Pero ese es otro tema.

d) Una pregunta  muy reiterada ¿Habrá referéndum en Cataluña? No. No lo habrá. Y es una pena. Porque España podría solucionar este problema de una vez por todas. Porque, además, y por mucho que los partidos independentistas se nieguen a reconocerlo, el resultado del referéndum sería -con toda probabilidad- un "No" a la independencia. (Mucho más si se les exige una mayoría cualificada para acceder a la independencia. Algo así como la mitad más uno de los votos de las personas que componen el censo electoral). Y podríamos, por fin dedicarnos a otras cosas... Que ya va siendo hora, digo yo.


lunes, 14 de diciembre de 2015

La competitividad universal o el fracaso de la civilización 

  Las ideas de competición, de victoria, de derrota, de lucha, de  eliminación y otras similares parecen tener que acompañar siempre al homo ¿sapiens? por dondequiera  que vaya. Y ya sé lo que es la "supervivencia del más apto", la "selección natural" y todo eso. Pero creo que el cerebro lo tenemos para algo. Entre otras cosas, para comprender que los instintos innatos en nosotros (adaptación al medio, supervivencia, reproducción) pueden sublimarse y encauzarse de una manera más civilizada. Me explico.

  No es sólo que la idea de la competición/competitividad esté presente en la organización política, económica y social. Eso ya parece que no va a tener solución y, desde luego, es un planteamiento que condena  al homo ¿sapiens? a ser un esclavo (a nivel individual y colectivo) toda su vida.

Entre los asnos también los hay inteligentes. Por otra parte, algún día explicaré que versus nunca significó "contra" en latín. Aunque me temo que eso es otra batalla ya perdida...


  Es que sucede que también está presente en el deporte de manera casi inseparable. Ya me cansa oír hablar de los "valores del deporte". ¿Qué es eso? Es un eufemismo que quiere decir que siempre hay que esforzarse para vencer a alguien. A un rival hay que derrotarlo. Como si fuera una guerra. Eso no quiere decir, ni mucho menos, que yo no considere algo muy necesario hacer ejercicio físico de manera moderada y practicar juegos. Ambas cosas son muy, muy convenientes para la salud y la felicidad. Pero competir, no. Seguro.

   Pero la verdadera razón de este artículo no es recoger lo que acabo de escribir. Porque, entre otras cosas, son asuntos sobre los que hablo y escribo con mucha frecuencia. Y, de una u otra manera, ya los doy por inamovibles. El motivo es que, observando un poco estos días las diferentes cadenas de televisión, y reflexionando un poco, llego a la conclusión de que el homo ¿sapiens? es incapaz de crear nada si no lo vincula de manera inmediata a la idea de competición.

   Todos sabemos que en casi todas las cadenas de televisión hay programas de concurso y entretenimiento. En efecto, unos programas están relacionados con el arte de cocinar. Otros reciben en los platós a chicos y chicas que cantan o que poseen todo tipo de habilidades y talentos. Otras veces encierran en una casa (o en una isla desierta) a un grupo de gente para observar su comportamiento. Más tradicionales son los programas de preguntas y respuestas, donde hay una amplia gama. Pero es que ayer vi que hasta el programa diseñado en torno a la idea de vida saludable y pérdida de peso que emite un canal autonómico está planteado en los mismos términos. Siempre están presentes las ideas de "nominación", "expulsión", "puntos", "votos", "eliminación", "pasar a la siguiente fase", "llegar a la final", "ganar", "perder"... El mismo lenguaje que se usa en las competiciones deportivas. Que dicho sea de paso, está asimismo copiado del lenguaje propio de las confrontaciones bélicas. Y esto sucede incluso cuando los participantes son niños.

  Y yo pregunto: ¿Es que nadie es capaz de diseñar un programa donde las personas vayan a cocinar o a cantar o a convivir sin que tenga que estar planteado como una competición?

   Y para colmo, al final, el ganador obtiene  siempre el mismo premio: dinero (ese otro invento propio de una conciencia oligofrénica...).

  Algunos argumentarán que la competitividad (entre individuos, entre empresas, entre naciones) tiene un lado positivo, y que gracias a ella las sociedades avanzan. Entrar a rebatir esto me parece tan agotador como intentar discutir -y llegar a un acuerdo- con alguien que quiera convencerme de las bondades de la obsolescencia programada; o de que las fábricas de armas son necesarias porque crean empleo; o de que el toreo es un arte. Estancados en estos puntos tan básicos, me temo que no avanzaremos nunca hacia un mundo mejor.

  Cierro el artículo y regreso a lo único que creo que me interesa: la poesía. (Eso sí, entendida en sentido amplio...).

"Yo compito, luego existo". Pero, aunque muy pocos lo vean, con mucha frecuencia "menos es más".

domingo, 13 de diciembre de 2015

  Ya conocéis mi debilidad por la pintura. Para disfrutar de la belleza y del talento, he aquí obras de Georg Pauli (Suecia, 1855-1935); y de Edward Poynter (Gran Bretaña, 1836-1919). A medio camino entre la pintura mitológica y la erótica.





Asterié
Chloe
Psique en el Templo del Amor
  Ser "progresista" no es sinónimo de ser tonto.  

  La ingenuidad de los representantes políticos en la Cumbre del Clima me ha recordado a la ingenuidad de otras actuaciones de nuestros dirigentes que también he visto en el telediario de hoy. Lamentablemente, ha sucedido en Kabul un atentado contra la embajada de España. Ha habido 2 muertos. Pues bien, los políticos del país se agarran al "pacto antiyihadista" como sinónimo de unidad, de guía para la lucha contra el yihadismo, blablablá...

  ¿Acaso piensan que terroristas que son capaces de inmolarse y de disparar sin temblar contra una multitud van a hacer caso de un "pacto" firmado por los partidos políticos de un país? Acepto que el tema es muy, pero que muy difícil de tratar y de solucionar. Y acepto que hay que tomar medidas de seguridad. Pero no hagan el ridículo. No firmen ningún "pacto solemne". La realidad va por otro sitio. Y es muy dura. Porque si yo me río de su ingenuidad, los yihadistas  se revuelcan por el suelo. Además, si han tomado medidas especiales, no las hagan públicas. Por favor, no sean tan ingenuos... Mientras tanto, pueden revisar el tema de la fabricación de armamentos y de cómo las armas que ustedes fabrican llegan a esos locos que se inmolan para ir al paraíso.

   El otro tema que quería comentar me da una especial pena. Una mujer ha sido asesinada por su pareja. Una más. Esta mujer había puesto más de 30 denuncias. Sí. Más de 30 denuncias. El asesino seguía en la calle. Todo lo que se había hecho era dictar una "orden de alejamiento".

   Este tema tampoco es nada fácil de solucionar. Lo reconozco. Yo tampoco tengo una solución clara. Ni mucho menos. Pero no hagamos el tonto. Me explico. Un hombre que maltrata a una mujer es sencillamente un hombre inmaduro, con complejos, con miedos y con errores mentales que no ha sabido gestionar. Problemas psicológicos de todo tipo generan en él instintos violentos y obsesiones difíciles de curar. En resumen, es alguien inmaduro, que necesita ayuda psicológica. Pero en tanto que madura, resulta que es un ser violento.(Algo parecido sucede con los terroristas). Pues bien, contra esa violencia del maltratador hay que protegerse y cuidarse. Y veamos lo que prevén las leyes: La mujer dice: "Señoría, mi marido me pega y me amenaza de muerte". Y el juez responde: "No se preocupe usted, señora. Voy a dictar un auto de alejamiento". ¿De verdad cree el legislador y el juez que un "auto de alejamiento" va a hacer desistir a un loco maltratador de acercarse y agredir e incluso matar a una mujer? Pues sí. Lo creen.

   "Denuncien, denuncien..." ¿Para qué? Se requieren  medidas más drásticas. A la mujer hay que trasladarla a otra ciudad (que el maltratador nunca debe conocer) dándole una casa y un trabajo. Y, si hace falta, si no hay otra solución, se encierra al  maltratador durante los años que hagan falta. En el centro en el que esté recluido ya se le reeducará. Pero la mujer ha de estar a salvo. ¿O es que dejaríamos libre a Hitler?; ¿o a un cocodrilo peligroso? ¿Y a estos individuos sí? Ya está bien de estupideces. Ya está bien de aplicar siempre los derechos civiles, penales y procesales a desequilibrados violentos que no respetan nada. Esas personas son muy peligrosas. Y no se detienen ante una orden de alejamiento. Descansen en paz las mujeres asesinadas. El legislador no ha visto más allá de sus narices. A él no lo maltrataban.


 DE LA "CUMBRE DEL CLIMA" Y OTRAS COSAS GRACIOSAS

Ver el telediario es algo que da ganas de reír. En efecto, si no fuera por el drama que contienen muchas de sus informaciones, sería para reírse.

   Hace unos días ya hablé de la "Cumbre del  Clima" de París.  Pues bien, ayer llegaron a un acuerdo. Perfecto. Según las informaciones que la prensa nos facilita, han acordado que la temperatura del planeta: (sic) "no subirá más de 1.5 grados -o, a lo sumo, 2 grados- de aquí a fin de siglo". Las imágenes muestran a los líderes políticos y a los miembros de las distintas delegaciones aplaudiendo con entusiasmo, sonriendo, riendo e incluso llorando de alegría...

  ¡Como si ellos tuvieran poder sobre ese tipo de realidades! Es como si hubiesen acordado que el planeta Júpiter va a dejar de dar vueltas alrededor del sol, o que no van a caer más meteoritos sobre la Tierra en los próximos siglos... Ni siquiera  hubieran podido acordar cosas más "cercanas" como que vaya a aumentar la cantidad de lluvia que cae sobre el Amazonas o que no habrá más tsunamis hasta nueva orden...¡Hay que ser ignorante para acordar cosas  que no dependen de ti! Algunos argumentarán que sobre el clima sí tenemos posibilidad de influir. Cierto. Pero para eso hay que mirar al problema desde el lado correcto. No desde el lado de la economía de mercado. Prosigo.

  ¡Qué circo! Lo que han firmado no tiene verdadera fuerza vinculante y no generará sanciones por incumplimiento. Cada país lo llevará a cabo según su leal saber y entender. O sea, lo que ya se sabía por parte de los grupos ecologistas. Todo ha sido una farsa.  Aunque yo ya empiezo a pensar que es que son tontos del bote. Todavía no se han enterado de nada.

    (Por otra parte, los negociadores siguen con la idea inamovible de que los habitantes del mundo pertenecen a países con fronteras, cada uno con su banderita, su himno y todo eso. En otros temas, pase. Pero en estos asuntos, hace gracia. ¡Como si la atmósfera, el clima y el medio ambiente supieran de fronteras...! Dejémoslo ahí).

   Veamos un ejemplo comparativo para que veamos qué acuerdo tan "maravilloso" se puede haber firmado: ¿confiaríamos en un acuerdo para alcanzar la paz militar en el mundo que hubiese sido firmado por los fabricantes de armas? ; o bien, ¿confiaríamos en la bondad de un acuerdo cuyo fin fuese minimizar el uso de sus vehículos privados y potenciar el transporte público que hubiese sido firmado por los fabricantes de coches? Pues esto es igual.

   No voy a hablar del monóxido de carbono, ni del dióxido de carbono, ni del ozono ni de todas esas cosas. Porque no soy un experto. De hecho, sé muy poco de estos temas. Pero sí sé que durante el tiempo que estoy utilizando para escribir este artículo hay en los cielos del planeta alrededor de 10.000 aviones volando. Y más o menos  sé lo que contamina un solo avión. Así que 10.000 aviones ni te cuento. Pero es que esta tarde, a cualquier hora, habrá otro número similar de aeronaves volando por el aire a través de todo el planeta. Y mañana, más. Y podríamos hablar de coches, fábricas, y un sinfín de cosas...

  Ninguna de esas cosas se van a dejar de usar ni ninguna de esas actividades se van a dejar de hacer. Ni siquiera se van a reducir de manera sustancial.  Porque el sistema económico de la economía de mercado caería. Y los gobernantes del mundo (que no son más que títeres manejados por los que de verdad mandan en el mundo: los muy ricos) tienen por misión principal que el sistema no caiga. Da igual que lo destrocen todo. No puede caer. Fijémonos en los discursos de los políticos durante las campañas electorales. Todos (incluidos los de los partidos "progres" )  hablan  el mismo lenguaje. Todos apuestan por: "más crecimiento, más PIB, más dinero para todos, más competitividad, más iniciativa, más actividad industrial, más, siempre más... nunca menos. Nunca hablan de  decrecer. Ni de organizar el mundo de otra manera. Con equilibrio, con justicia, con humanidad. No. De eso no habla nadie.

  Porque los "progres", aunque estas cosas las mencionan, también ponen por delante que siempre habrá más crecimiento y que buscarán más riqueza. Bien es cierto que al menos hablan de repartirla mejor. Pero es que eso no soluciona el problema de verdad. La justicia social no nos va a servir  para nada si no comprendemos que hay que decrecer. Y que hay que dejar de hacer lo que estamos haciendo. ¿A dónde diablos van los 10.000 aviones que hay ahora mismo en el cielo? ¿Qué cosas tan importantes tienen que hacer los millones de personas que hoy van a coger un avión para ir a no sé que sitio?¿Para qué diantres van a servir los millones de toneladas de regalos que estas fiestas se van a regalar entre sí las personas del mundo?
  ¿Crecer? ¿Para qué? Y además, crecer continuamente ¿Por qué? ¿Y el dinero? ¿Por qué le hemos dado al dinero ese papel tan importante? ¿Actividad industrial-comercial? El sistema siempre responde igual: sí. Claro. Siempre. Cada vez más. Hay que viajar, fabricar, ofrecer innovaciones continuamente, consumir de todo... Así, siempre y cada vez más. Y yo digo: ¿para qué ? ¿Somos tontos? Sí, padre, lo somos.

   Mucho me temo que en la Cumbre del Clima no se ha puesto en duda el sistema económico. Se han firmado unos acuerdos que no se pueden cumplir. Porque además los "progres" tienen miedo a hablar de verdad y a plantear un sistema alternativo. Porque no quieren perder sus posibilidades electorales. Un ejemplo es el partido político español "Podemos". Parecían adalides de la nueva sociedad. Al final se han aburguesado. Están dentro del sistema. Que si lucha contra la corrupción, que si los ricos pagarán más, que si los pobres recibirán ayudas... Muy bien. Pero la banca seguirá siendo privada. Y habrá proyecto de crecer continuamente. Y se seguirán fabricando armas. Y seguirán volando miles de aviones cada hora...





jueves, 10 de diciembre de 2015

   ¡VIVAN LAS SATURNALES!

¡Vivan las Saturnales!, " io Saturnalia!".  Me explico .

  En los próximos días se celebran las fiestas de la Navidad cristiana... Bueno, en realidad no es sólo en los próximos días. Ya llevamos varias semanas así, y quedan varias más. Poco que decir que no sepamos sobre los regalos, las comidas opíparas y todo eso, fantástica excusa para que los ciudadanos consuman. Consumid, malditos, consumamos todos... "Yo consumo, luego existo" -parafraseando una vez más la célebre frase de Descartes que tanto me gusta usar.

   No voy a  explicar aquí el origen de la navidad cristiana . No es el objeto de este blog dar clases de historia  (ni clases de casi ninguna otra cosa). Su objeto es sólo el de expresar mis opiniones. Pero sí haré una breve mención a las fiestas saturnales. Estas fiestas se celebraban en la antigua Roma entre el 17 y el 23 de diciembre. Eran en honor del dios Saturno, y se festejaba el final de las tareas agrícolas del otoño, así como el inminente aumento en la duración de los días  a partir del solsticio de invierno. Había banquetes, bebidas, bailes, regalos; las familias  se reunían;  los esclavos también estaban invitados a las celebraciones. Incluso durante estos días eran liberados de sus obligaciones e incluso tomaban el papel de sus dueños en fiestas y representaciones. Se paraban las guerras, se cerraban los tribunales... Y también, por qué no decirlo, se cometían excesos carnales. De hecho, para los cristianos, las saturnales eran sinónimo de orgía.

  El día 25 de diciembre se celebraba, además, el nacimiento del dios Mitra, divinidad persa muy extendida en la Roma del comienzo de la era cristiana. El emperador Constantino, decidido impulsor del cristianismo a principios del siglo IV, cristianizó todo esto, decretando que ese día se celebraría el nacimiento de Jesucristo.




   Bien, a lo que iba. Yo perdí la fe cristiana hace ya tiempo. Respeto sus tradiciones e incluso participo, como observador, en algunas de ellas. Yo ya no sé si soy ateo, o agnóstico. O más bien panteísta (que sería algo así como identificar a un hipotético Dios con todo lo que existe en la naturaleza). Por otra parte, tampoco voy a reivindicar aquí ahora la vuelta del paganismo (entre otras cosas, porque sus sombras son más grandes que sus luces). Pero sí me voy a permitir celebrar estas "señaladas fechas" invocando el espíritu de las saturnales. Eso de que los esclavos se liberaran al menos durante unos días y eso de que se pararan las guerras, me gusta. Además, no hay constancia de que se produjera en esos días  una incitación al consumo como la actual (evidentemente, eran otros tiempos...)

 Así que, amigos: ¡Felices Saturnales! Los romanos decían "io Saturnalia!". Pues eso...

(Nota adicional: Las celebraciones nórdicas de "Yule" -también con ocasión del solsticio de invierno- merecen otro artículo. Cuando me anime, lo escribiré.)

    



sábado, 5 de diciembre de 2015

  Pese a que ya he publicado aquí más de un artículo sobre la pintura erótica, he de decir que mi tema favorito en la pintura es, sin lugar a dudas, el bodegón; es decir esas obras pictóricas que recogen todo tipo de objetos que en su estado natural están sin movimiento: frutas, flores, utensilios domésticos, etc. La palabra que el castellano ha elegido para este tipo de pintura tiene, ya de por sí, un sabor  del que carecen sus homólogas francesa (nature morte) e inglesa (still life). Incluso me gusta más que la del esperanto (muta-naturo). Pero dejemos el análisis etimológico para otro momento...

  Lo cierto es que ya la pintura grecorromana recoge fantásticas muestras de bodegones. En el Renacimiento vuelve a cobrar fuerza. Será el barroco holandés el que lo eleve a su punto más glorioso. Los pintores contemporáneos que trabajan formas realistas dominan de manera fascinante la técnica pictórica. Y el bodegón, haciendo uso de esos recursos técnicos, lo bordan.

  Pero, para empezar, yo me voy a quedar con Zurbarán y Caravaggio. El estilo de estos dos maestros es sobrio, austero y sencillo. Pero entrañable...



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